Entra en pasillos que parecen no tener fin. Las luces parpadean, las paredes están húmedas y llenas de texturas que no sabrías describir. Todo parece abandonado…, pero hay detalles que te hacen dudar. Globo medio deshinchados, confeti esparcido por el suelo, objetos dejados sin razón aparente. Avanza con prudencia: cada giro puede llevarte a un sitio familiar… oa uno que nunca habrías visto antes. El aire es denso, la oscuridad se mueve contigo, y cada sala parece tener su propia historia que nunca descubrirás por completo. El silencio pesa, roto sólo por el lejano crujido de alguna estructura o por un golpe inesperado. A veces parece que los espacios se recolocan solos, y los pasillos que recordabas desaparecen sin avisar. A veces tienes la sensación de que no estás solo. Objetos que parecen haberse movido solos, sombras que no deberían estar allí, sonidos que no puedes identificar… algo invisible parece observarte, o quizás la propia habitación tiene vida propia. Caminando, descubrirás rincones que parecen esperando algo, pero no sabes qué. El espacio te cambia, y con cada paso el mundo a tu alrededor se vuelve más raro, más desconocido, más propio de un sueño que no querrías tener.